La Sal y La Luz

La Sal y la Luz

Sergio Requena Hurtado

QUIEN CANTA, ORA DOS VECES

En muchos de nuestros templos y parroquias se vive durante este tiempo de Adviento algún concierto o recital que nos prepara a vivir la Navidad que se acerca. Son los propios coros parroquiales en la mayoría de ocasiones, o algunos otros venidos de fuera, los que ponen luz y sonido a un tiempo litúrgico imprescindible. No siempre sabemos apreciar el esfuerzo que supone llevar adelante estas iniciativas. Para que un coro cante de esa manera, hace falta que estén reuniéndose y ensayando durante mucho tiempo. Las cosas bien hechas cuestan, aunque no siempre lo sepamos ver. Es importante educarnos para saberlo valorar, y también agradecer.

Y dicho esto, no puedo olvidar a esos pequeños grupos de fieles, o algunos otros más numerosos, que domingo tras domingo, acompañan y animan el canto en nuestras celebraciones. Desde el amor a la música, y el deseo de servir a la comunidad, se comprometen en hacernos cantar cada día mejor. Pienso, como unos y otros se esfuerzan en elegir los cantos más apropiados, y poco a poco, ensayo tras ensayo, nos los enseñan a todos, enriqueciendo cada día un poco más nuestra participación en la liturgia.

 

No todos tenemos buena voz para cantar, pero cuando nos unimos, cuando cantamos juntos, formamos un coro más que digno. Aunque todavía no podamos dar ningún recital, aunque no consigamos hacer ningún solo que impresione a los que nos escuchan, aunque nunca lleguemos a grabar un disco… se cumple aquello que dijo san Agustín en cierta ocasión y que sigue siendo verdad “Quien canta, ora dos veces”.