Ficha técnica "El caso de Cristo"

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CINEFORUM DE VALORES (VIII TEMPORADA, 40.ª SESIÓN)

 

 “El caso de Cristo”

 

24 de marzo de 2019 a las 18:00 horas

 

FICHA TÉCNICA   

 

Dirección: Jon Gunn. Guión: Brian Bird y Lee Strobel, basado en la novela homónima de Lee Strobel (1998). Duración: 122 mins. País: Estados Unidos. Año: 2017. [1] 

SINOPSIS 

Hacia 1980 Lee Strobel es un prestigioso escritor y periodista de investigación del “Chicago Tribune”. Ateo declarado, cónyuge feliz y buen padre de familia, su vida plácida experimenta un vuelco cuando su esposa Leslie le confiesa que se ha convertido al cristianismo. Alarmado ante lo que considera un engaño que podría quebrar la unidad familiar, decide realizar una exhaustiva investigación para desacreditar las creencias del cristianismo desde la ciencia, la filosofía, la historia y la psicología. Paralelamente prosigue su trabajo como periodista en un espinoso asunto en el que un sospechoso con excusas poco convincentes es acusado de herir a un agente de policía. 

LA VERDAD NO SE REDUCE A LA EVIDENCIA 

Como riguroso periodista Lee defiende la primacía de la constatación empírica de la realidad: "El único camino a la verdad es a través de los hechos“. Por ello persigue dos objetivos muy claros: demostrar que la Resurrección de Cristo nunca tuvo lugar y acreditar la culpabilidad del sospechoso. Lo segundo parece resolverse con sencillez, con la condena a prisión del acusado. La primera pesquisa, sin embargo, reviste mayor complejidad. Acude primeramente a un doctor, para quien el hecho de que hubo personas que vieron vivo a Jesús después de su muerte demostraría su resurrección; sin embargo, ¿son fiables esos testigos? A continuación Lee visita a un sacerdote: ¿por qué Cristo, de naturaleza divina, se dejó matar de esa forma? La respuesta no nos extraña a los cristianos: por amor. Seguidamente otro médico le muestra que diversos detalles de los Evangelios (narraciones distintas y presencia de mujeres) confirman que sus autores buscaron plasmar la verdad, con independencia de opiniones ajenas. Pero, ¿y si todo se debió a una alucinación o psicosis colectiva? Aquí una psicóloga le contesta que no parece plausible que tal distorsión afectara a tantas personas por igual. Las suposiciones fantasiosas de Lee no cesan: quizá Cristo no murió en el Gólgota, o únicamente se desmayó en la cruz… 

En este punto se entrecruza la turbia investigación policial, descubriéndose que el reo ha sido encarcelado injustamente. La reputación del periodista queda en entredicho, dándose cuenta de que sus intuiciones no eran del todo acertadas. Había comenzado la investigación del caso con un esquema preconcebido y en ningún momento se abrió a la posibilidad de que los acontecimientos hubiesen podido discurrir de otra manera. También sobreviene el fallecimiento de su padre, de manera que Lee, acosado por tantos reveses, comienza a desmoronarse. Ante una verdad que se muestra tan esquiva sobrevuela una pregunta. ¿Por qué lo hizo? El fallo de Lee consiste en que no busca realmente la verdad sino que pretende conseguir una teoría que confirme sus ideas preconcebidas. Para atisbar la verdad hay que, como descubridores, desear verla: la apertura es esencial, fruto del diálogo con quienes también comparten el camino hacia ella. 

Las verdades con una raíz espiritual, como la fe, exigen por nuestra parte una actitud de acogida. Así lo afirma el Evangelio de Juan: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1,12). Cuando dejamos que Jesús entre en nuestras vidas se produce la verdadera conversión, de manera que la fe empieza a formar parte de nosotros y pasamos a ser un testigo más de la Resurrección. El encuentro con Jesús representa simultáneamente una experiencia real y un acto de fe. Por ello en el dilema entre fe y ateísmo el posicionamiento de cada uno, por paradójico que parezca, también es un acto de fe. 

AMOR, APERTURA Y CONVERSIÓN 

La relación entre Lee y Leslie se nos presenta al inicio rebosante de unión y complicidad. Sin embargo el accidente de su hija Alison, salvada “in extremis” gracias a la actuación de una enfermera precipitará los acontecimientos. La contundente frase de ésta (“no es casualidad, es Jesús”) desencadena el proceso de conversión de Leslie mediante oración, apertura de su corazón y aceptación de Jesús en su interior. 

Tras su conversión Leslie afronta una situación difícil. Pretende la conversión de su marido pero se equivoca en el procedimiento, anteponiendo las obras y actuaciones externas a la oración. En Lee solo encuentra agresividad, incomprensión y desprecio, que amenazan con hacer naufragar su matrimonio. Para solventarlo recurre a un instrumento infalible, el amor. Leslie no se cansa de amar y de brindar detalles afectuosos a Lee: cuidarlo, escucharlo y rezar a Dios para que le conceda un corazón y espíritu nuevos, todo ello con la fuerza transformadora de la Palabra de Dios. No menciona la espinosa cuestión de la fe, sino que sencillamente permanece, aunque haya momentos en que percibe con desánimo que todo está perdido. Finalmente es el amor el que remueve cualesquiera obstáculos propiciando la apertura de Lee. Pero el amor no es la renuncia a sí mismo sino la continua disponibilidad fraterna con respeto a la libertad del otro.

 

Lee está encerrado en su egocentrismo: solo lo que él piensa es verdadero, convicción que le causará no pocos problemas. Permanentemente se enfrenta a la frustración, pues a cada paso adelante en su investigación, a cada argumento racional con que intenta demostrar la falsedad de la Resurrección, se encuentra con una evidencia más fuerte todavía de lo contrario. Cada vez resulta más evidente que el impulso y la ira de Lee proceden de su alejamiento respecto a su padre, Walter. La psicóloga le manifiesta que esa relación conflictiva está siendo una barrera en su búsqueda. No puede abrirse a ver a Dios como Padre porque su padre no significa nada para él. El descubrimiento de que su padre lo quería de verdad, un amor oculto e inexpresado pero sincero, junto con el amor constante y paciente de su esposa, serán las claves para la conversión final de Lee, más allá de hechos, razones o evidencias. Cuando el periodista se rinda ante el Señor y regrese a casa, ella lo acogerá con amor, sin reproches ni juicios morales, invitándole a orar. El corazón de Leslie estaba preparado para recibirlo porque había rezado mucho por él, sintiéndolo como un regalo de Dios. El verdadero camino son la oración y el amor, en la confianza de que Dios, a su tiempo, actuará. 

En consecuencia, ¿cómo debe actuar con su pareja quien vive un encuentro con el Señor? La película nos proporciona algunas claves para abordar la conversión en el matrimonio: 1) respetar a la otra persona (la conversión supone una cierta desestabilización en quien no entiende lo que ha sucedido y se inquieta por el futuro de la relación); 2) otorgarle libertad para seguir su camino; 3) diálogo incesante, con sugerencias y sin imposiciones; 3) amar sin descanso; y 4) atender a las necesidades y preocupaciones de la pareja.



[1] La presente ficha explicativa ha sido elaborada a la luz de la guía didáctica de la película, preparada por la asociación “Madrimaná” (http://www.madrimana.com).